MANIFIESTO 8 DE MARZO 2018 DE LA ASOCIACIÓN GADITANA PARA LA PROMOCIÓN DE LA MUJER CON DISCAPACIDAD “LUNA”


 

Asociación Gaditana para la Promoción de la Mujer con Discapacidad

LUNA

* FEGADI COCEMFE se suma al manifiesto emitido por su entidad miembro con motivo del Día 8 de Marzo.

La Asociación Gaditana para la Promoción de la Mujer con Discapacidad “Luna” quiere sumarse a los Actos reivindicativos previstos para conmemorar el Día Internacional de la Mujer el próximo 8 de marzo, anima a las mujeres con discapacidad a participar en cuantas concentraciones y manifestaciones sean convocadas en defensa de la dignidad y los derechos de la mujer y a favor de la igualdad en el ámbito de la provincia de Cádiz, la CC. AA. de Andalucía o en el territorio del Estado, y, por último, apoya la huelga feminista que han convocado los agentes sociales, no sólo en nuestro país, sino en todo el orden internacional.

La doble discriminación que sufrimos las mujeres y niñas con discapacidad no sólo se debe a la falta de adecuación de los espacios y entornos, físicos y categóricos, para que éstos resulten inclusivos respecto de la diversidad funcional de algunos colectivos o de las personas en general en las distintas etapas de la vida; nosotras también somos mujeres, y nuestra discriminación tiene que ver también con el reparto de poder de la cultura patriarcal, la cual nos relega indiscutiblemente al ámbito privado o doméstico, ese espacio donde el paternalismo y la indiferencia se dan la mano y conspiran en nuestro contra, donde no puede entrar la luz y se invisibiliza nuestros cuerpos, nuestros intereses y nuestros deseos, como personas y como mujeres.

Todas sabemos que el capitalismo (antes incipiente, después instaurado y actualmente salvaje) hunde sus raíces en la cultura patriarcal, y que en este sistema, como personas, generalmente, sólo se nos valora por nuestra capacidad de producir dinero; y, especialmente, como mujeres, por nuestra capacidad de renunciar a la dignidad humana hasta quedar reducidas a puros objetos de placer y seducción, prisioneras en los rígidos cánones de belleza que imponen las multinacionales en un universo androcéntrico.

La doble discriminación de las mujeres y niñas con discapacidad se concreta en una mayor dificultad para acceder al mercado de trabajo y a una mayor brecha salarial dentro de la empresa, donde no se nos valora como profesionales o simplemente se nos asignan los puestos de inferior categoría.

Además, estamos mayormente expuestas a la violencia de género, entendiendo la violencia en un sentido amplio, tal y como propone el Convenio del Consejo de Europa firmado en Estambul en el año 2011; ello es así si consideramos que que una de cada tres mujeres con discapacidad hemos sufrido algún tipo de violencia física, psíquica o sexual, lo que supone más del doble que las mujeres sin discapacidad, como bien lo reconoce Victoria Ortega, Presidenta del Consejo General de la Abogacía Española. Hay que seguir trabajando hasta conseguir visibilizar el maltrato a las mujeres y niñas con discapacidad, proponer protocolos específicos de apoyo y prevención de la violencia.

La doble discriminación que sufrimos las mujeres con discapacidad también se pone de manifiesto en el temor que podemos llegar a sentir a perder la custodia de nuestros hijos e hijas por razón de nuestra discapacidad, ya que la cultura patriarcal nos considera incapaces de cuidar a nuestros hijos e hijas, ignorando que, con la ayuda y los recursos necesarios, “todas podemos ser capaces de cuidar de nuestros hijos e hijas, aportándoles además un valor afectivo muy importante y un ejemplo de lo que significa saber vivir con alegría en la dificultad, luchar sin tirar la toalla hasta el final de nuestras vidas, romper esquemas, derribar muros…

 

Recientemente, ha tenido lugar la presentación de un estudio sobre discriminación a mujeres con discapacidad en sentencias judiciales bajo el marco de los derechos humanos, a cargo de la experta Laura Seara, de la Red Talento Consultora,

 

Según dicho estudio, basado en sentencias judiciales que se remontan al año 2008, año en que aprueba la Convención Internacional de Derechos de las Personas con Discapacidad, podemos extraer algunas conclusiones:

 

  1. Existen pocos datos estadísticos en ámbitos como los internamientos involuntarios de mujeres con discapacidad.
  2. “El actual sistema de incapacitación sí que penaliza doblemente a las mujeres, pues hay más mujeres incapacitadas que hombres. Y es que se usa la incapacitación con intención de someternos a esterilizaciones y privarnos de ser madres a causa de nuestra discapacidad.

 

Por último, en consonancia con la II Conferencia Sectorial de Mujeres con Discapacidad, celebrada el pasado viernes 2 de marzo en el Senado por la Fundación CERMI Mujeres, hay que garantizar la igualdad de acceso a la Justicia de las mujeres con discapacidad, para lo cual hace falta que los profesionales que intervienen en los procesos judiciales tengan formación adecuada para atender las necesidades específicas de las personas con discapacidad en general, y de las mujeres en particular.

 

El acceso a la Justicia de toda la ciudadanía resulta imprescindible para fortalecer el régimen democrático, y es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030. Las mujeres con discapacidad no podemos quedarnos a las puertas, sin plantear nuestras demandas de justicia ante los Órganos jurisdiccionales.